Así he planteado la evaluación docente en mi Unidad Didáctica:
AUTOEVALUACIÓN DE LA PRÁCTICA DOCENTE Y
DE LA UNIDAD
DIDÁCTICA
Qué evaluar
En paralelo a la evaluación del alumno debemos llevar una
evaluación docente y teniendo en cuenta que en la estrategia metodológica nos
hemos incluido como parte del grupo con el rol de “director de animación” y
hemos querido dar a la unidad ese aspecto pseudoprofesional, con mayor motivo
nuestra evaluación estará ligada a la de los alumnos.
Esta autoevaluación puede observarse desde dos puntos de
vista, que en realidad se solapan o se complementan:
La estrictamente docente: ¿Considero que he conseguido
transmitir las competencias previstas para la unidad didáctica?
La de “director de animación”: ¿He conseguido organizar
el trabajo, proporcionar el material adecuado y manejar el grupo para conseguir
el objetivo?
Podríamos decir que la primera se correspondería con
objetivos más finalistas y la segunda con objetivos más de proceso pero en
realidad van vinculados el uno con el otro.
Para tener en cuenta los dos puntos de vista vamos a
partir de la siguiente premisa a la hora de realizar la autoevaluación, para
simplificar y poder medir de alguna forma nuestro trabajo:
“Si conseguimos realizar satisfactoriamente la actividad
que nos habíamos planteado respetando el proceso y la organización planteada en
la unidad docente, consideraremos que hemos cumplido el objetivo básico desde
un punto de vista docente y de alguna forma que hemos conseguido transmitir las
competencias previstas con un proceso adecuado.”
Así pues debemos tener en cuenta que no nos sirve:
Conseguir realizar satisfactoriamente la actividad que
nos habíamos planteado pero siguiendo otros procesos y otra organización que
desvirtúen los principios metodológicos de la unidad didáctica y de la
actividad.
No conseguir realizar satisfactoriamente la actividad
aunque hayamos respetado escrupulosamente el proceso y organización planteada
para llevarla a cabo.
Cuándo y Cómo evaluar
Se propone que la autoevaluación sea continua
diferenciando entre proceso y resultado, recordando que ambos deben ser
satisfactorios para considerar conseguidos los objetivos.
Asi para el proceso iremos sesión por sesión
verificando las siguientes cuestiones, observando tanto las reacciones y
comportamientos por parte de los alumnos como nuestras propias sensaciones y
apelando a nuestra capacidad autocrítica.
- Detección de conocimientos:
¿Se han realizado por medio de preguntas previas a la
explicación teórica de tal forma que también sirvan como motivadores?
- Motivación:
Las estrategias motivadoras con
material real de dibujos animados, libros animados, taumatropos, etc. ¿Ha sido
satisfactoria?
- Exposición del contenido
teórico:
Evaluar el material preparado. Organización del
contenido. Temporalización de la progamación de aula. ¿Ha resultado coherente y
satisfactorio?.
- Explicación de la actividad:
¿Se ha realizado una explicación
clara?. ¿Los alumnos han comprendido el objetivo y su proceso?.
- Desarrollo de la actividad:
¿El material es el adecuado?.
¿Los alumnos van respondiendo a las expectativas que se esperaba de
ellos?. ¿Mantenerlos como un único grupo
ha sido una buena opción? ¿El número de sesiones es el necesario? ¿Existe
conciencia de grupo o se mantiene una prevalencia individualista sobre el
trabajo?
Para el resultado de la
actividad manejaremos el mismo cuestionario que los alumnos y con la misma
objetividad que se les pide a ellos. (Ver cuestionario en el Anexo 2).
Del resultado de la evaluación del proceso de la
actividad y de la evaluación del resultado de la actividad extraeremos la
evaluación de la unidad didáctica y así podremos: calibrar su margen de mejora
y detectar sus potencialidades.
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